Cuando era bastante pequeña, comencé a sentir cierta atracción por las revistas de acertijos. Al principio, sólo era una simple revista de "Mata Tiempo" comprada de vez en cuando, unas cuantas sopas de letras resueltas en un par de meses...
Comenzó a volverse una pasión hace poco, cuando, en el periódico habitual de los lunes que recibía cada semana, descubrí un Sudokú.
Me tardó un par de segundos comprender el objetivo, y después de tres horas, tenía la respuesta (y varios manchones de tinta y pegostes de papel sobre el periódico original). La siguiente semana, fué lo primero que busqué en el periódico. Ésta vez me tomó sólo treinta minutos. Pronto, se volvió una pasión y compré un libro del famoso jueguito para resolverlo en casa.
Actualmente tardo unos diez, doce minutos aproximadamente en resolver un Sudokú si me concentro en él. Me sorprendí cuando descubrí que había personas que tardaban días en conseguirlo y otras simplemente no eran capaces de responderlo. Entonces comencé a tenerle un poco más de respeto a mis conclusiones Sudokunianas.
Me gusta cualquier clase de acertijo que se base únicamente en la lógica, aunque algunos me dan verdaderos dolores de cabeza. Las sopas de letras se han vuelto un juego secundario que resuelvo de vez en cuando cuando aparece en algún folleto o en la cartelera del cine.
Bezasos.
Anna
miércoles, 2 de mayo de 2007
martes, 1 de mayo de 2007
Pasión #2: Escribir.
Cuando tenía siete años, las relaciones familiares en casa ya comenzaban a sufrir serias caídas y lesiones, las mismas grietas profundas que acabarían por hundir hasta el fondo dichas relaciones.
A esa edad, yo ya era independiente en varios aspectos, y aunque aún no tenía ni idea de la realidad sobre vivir solo y ser completamente independiente, creía (y no me equivocaba, ahora lo compruebo, aunque no supiera de lo que estaba hablando) que yo podría hacerlo, y que las cosas hubieran sido mucho más sencillas si yo hubiera vivido sola en lugar de con mis padres.
Sin embargo, comprendía lo suficiente la situación como para saber que escapar de casa no era una opción. Si iba con alguien conocido me encontrarían, un desconocido no era confiable, y vivir sóla en las calles me parecía terminaría con mis posibilidades de futuro.
Necesitaba dinero, pensaba. Dinero para comprar una casa en la que pudiera vivir cómodamente yo sola. Me imaginaba una enorme casa de madera con muchos cuartos como las viejas a las que les rechinan los tablones y las puertas, delante de un bosque y con un campo y un sembradío delante. Un río pasaría cerca.
¿Y cómo conseguir dinero? Ideé un complejo plan que terminaba en que yo debía escribir una novela. Durante tres años no conseguí escribir más allá de quince páginas. Entonces cambié de proyecto, y el cuatro años llené dos cuadernos y medio con una pequeña historia de la que también me hartaría antes de comenzar, a los catorce, con un proyecto que terminaría convirtiéndose, un año después, en mi primer obra terminada.
Pero éso no fué lo realmente importante. Durante años, no escribí más que por obligación, no fué hasta mi segundo proyecto cuando empecé a escribir, al mismo tiempo, una pequeña historia cómica que se convirtió en la primera que escribí por gusto. Más tarde, me encontré envuelta en el mundo de los fanfictions, y comencé a escribir rápidamente. De hecho, debo a uno de esos muchos fanfictions el poder haber escrito mi primer novela.
Actualmente escribo mucho por gusto y bastantes historias al mismo tiempo, también tengo dos proyectos literarios fuertes en proceso que planeo culminar como libros. Agradezco profundamente haber querido vivir sóla, pues si no no hubiera descubierto jamás el placer de escribir.
Besazos.
Anna
A esa edad, yo ya era independiente en varios aspectos, y aunque aún no tenía ni idea de la realidad sobre vivir solo y ser completamente independiente, creía (y no me equivocaba, ahora lo compruebo, aunque no supiera de lo que estaba hablando) que yo podría hacerlo, y que las cosas hubieran sido mucho más sencillas si yo hubiera vivido sola en lugar de con mis padres.
Sin embargo, comprendía lo suficiente la situación como para saber que escapar de casa no era una opción. Si iba con alguien conocido me encontrarían, un desconocido no era confiable, y vivir sóla en las calles me parecía terminaría con mis posibilidades de futuro.
Necesitaba dinero, pensaba. Dinero para comprar una casa en la que pudiera vivir cómodamente yo sola. Me imaginaba una enorme casa de madera con muchos cuartos como las viejas a las que les rechinan los tablones y las puertas, delante de un bosque y con un campo y un sembradío delante. Un río pasaría cerca.
¿Y cómo conseguir dinero? Ideé un complejo plan que terminaba en que yo debía escribir una novela. Durante tres años no conseguí escribir más allá de quince páginas. Entonces cambié de proyecto, y el cuatro años llené dos cuadernos y medio con una pequeña historia de la que también me hartaría antes de comenzar, a los catorce, con un proyecto que terminaría convirtiéndose, un año después, en mi primer obra terminada.
Pero éso no fué lo realmente importante. Durante años, no escribí más que por obligación, no fué hasta mi segundo proyecto cuando empecé a escribir, al mismo tiempo, una pequeña historia cómica que se convirtió en la primera que escribí por gusto. Más tarde, me encontré envuelta en el mundo de los fanfictions, y comencé a escribir rápidamente. De hecho, debo a uno de esos muchos fanfictions el poder haber escrito mi primer novela.
Actualmente escribo mucho por gusto y bastantes historias al mismo tiempo, también tengo dos proyectos literarios fuertes en proceso que planeo culminar como libros. Agradezco profundamente haber querido vivir sóla, pues si no no hubiera descubierto jamás el placer de escribir.
Besazos.
Anna
Pasión #1: Leer.
Cuando era chica, sentía curiosidad, como todos los otros niños, por aquellas extrañas letritas que los adultos veían y cuyo significado yo era incapáz de comprender. Todas las noches, pedía a mi madre que me leyera antes de dormir, aunque era más para escuchar el sonido de su voz y sentir su compañía que por los cuentos para niños que me leía conmigo sentada a su lado en la cama de mis padres. (Mi madre rara vez me leía en mi cuarto pues mi cama era elevada)
Aquello era la rutina de todos los días, o al menos tan seguido como era posible para mí, incluso después de que yo aprendiera a leer, habilidad que adquirí a joven edad. Me gustaba a tal grado aquella simple compañía que cuando mi madre se quejaba de haber leído demasiadas veces las historias que teníamos en la casa, yo le llevaba la enciclopedia para que me la leyera.
Aquella fué la razón, principalmente, de que desde pequeña yo tuviese muchos libros de cuentos.
Leer no se volvió para mí una pasión hasta eso de los ocho, nueve años. Mi madre y yo esperabamos, con la lluvia a unos pasos de nosotras, refugiadas en el portal de un restaurante, a mi padre que llegaría con un Taxi a recogernos para que no nos mojásemos. Al voltear hacia el escaparate que estaba a mi izquierda, ví tres títulos de una colección de libros para niños. Recuerdo que lo que los volvió, a mi ver, tan interesantes, fueron los colores. Verde, Amarillo, Naranja, y los dibujos. Lucían... no sé como decirlo... Apetitosos.
Recuerdo que en ese momento pensé que esos libros tenían que ser míos. Así que se los mostré a mi madre y dije una mentira que jamás olvidaré. Aseguré que me los habían recomendado y que llevaba mucho tiempo buscándolos.
Desde ese momento, cada que entraba en una tienda, la registraba con la mirada en busca de aquellos apetitosos libros. Hasta que un día, los encontré. Corrí hacia el anaquel donde estaban expuestos y aquella misma noche, me hice con uno de ellos.
Esa noche, de vuelta en casa, tumbada en mi cama (nos habíamos mudado, así que ahora tenía una cama baja donde mi madre podía sentarse cómodamente) pedí a mi mamá me leyera aquél libro. Ella aseguró que sólo sería un pedazo pequeño y se sentó a mis pies a leer.
En un principio fué tan aburrido como todos los libros de cuentos que había leído hasta entonces. Sin embargo, una pequeña diferencía había entre éste y los otros, y era que lo comprendía. Lo comprendía bien y casi del todo, mucho mejor que los otros cuentos para niños.
Y al terminar el primer capítulo, una sorpresa mayúscula me hizo abrir los ojos como lechuza al escuchar lo que había pasado en la historia.
Mi madre terminó allí su lectura de aquella noche. Pero al día siguiente, yo tardé menos en tomar el libro para leer de lo que tarda uno en dar un parpadeo.
Debo agredecerle mucho a aquél libro, pues desde entonces, no he podido dejar de leer.
Besazos.
Anna
Aquello era la rutina de todos los días, o al menos tan seguido como era posible para mí, incluso después de que yo aprendiera a leer, habilidad que adquirí a joven edad. Me gustaba a tal grado aquella simple compañía que cuando mi madre se quejaba de haber leído demasiadas veces las historias que teníamos en la casa, yo le llevaba la enciclopedia para que me la leyera.
Aquella fué la razón, principalmente, de que desde pequeña yo tuviese muchos libros de cuentos.
Leer no se volvió para mí una pasión hasta eso de los ocho, nueve años. Mi madre y yo esperabamos, con la lluvia a unos pasos de nosotras, refugiadas en el portal de un restaurante, a mi padre que llegaría con un Taxi a recogernos para que no nos mojásemos. Al voltear hacia el escaparate que estaba a mi izquierda, ví tres títulos de una colección de libros para niños. Recuerdo que lo que los volvió, a mi ver, tan interesantes, fueron los colores. Verde, Amarillo, Naranja, y los dibujos. Lucían... no sé como decirlo... Apetitosos.
Recuerdo que en ese momento pensé que esos libros tenían que ser míos. Así que se los mostré a mi madre y dije una mentira que jamás olvidaré. Aseguré que me los habían recomendado y que llevaba mucho tiempo buscándolos.
Desde ese momento, cada que entraba en una tienda, la registraba con la mirada en busca de aquellos apetitosos libros. Hasta que un día, los encontré. Corrí hacia el anaquel donde estaban expuestos y aquella misma noche, me hice con uno de ellos.
Esa noche, de vuelta en casa, tumbada en mi cama (nos habíamos mudado, así que ahora tenía una cama baja donde mi madre podía sentarse cómodamente) pedí a mi mamá me leyera aquél libro. Ella aseguró que sólo sería un pedazo pequeño y se sentó a mis pies a leer.
En un principio fué tan aburrido como todos los libros de cuentos que había leído hasta entonces. Sin embargo, una pequeña diferencía había entre éste y los otros, y era que lo comprendía. Lo comprendía bien y casi del todo, mucho mejor que los otros cuentos para niños.
Y al terminar el primer capítulo, una sorpresa mayúscula me hizo abrir los ojos como lechuza al escuchar lo que había pasado en la historia.
Mi madre terminó allí su lectura de aquella noche. Pero al día siguiente, yo tardé menos en tomar el libro para leer de lo que tarda uno en dar un parpadeo.
Debo agredecerle mucho a aquél libro, pues desde entonces, no he podido dejar de leer.
Besazos.
Anna
De Pasiones, Obsesiones y Traumas.
Lo que una persona es en el fondo se divide en muchas partes, y una muy escencial son las pasiones, las obsesiones y los traumas. Así que será de las primeras cosas que yo hablaré para presentarme y dar a entender lo que soy y la forma en que pienso.
Primero, daré una pequeña explicación de lo que es cada uno.
Una Pasión es una de las razones que mueve tu vida. Es algo que amas tanto que es parte de tí, de tu corazón. Te ayuda a crecer, a mejorar, a caminar cuando parece que nada en el mundo está avanzando en el sentido correcto... es un salvavidas, y cada que te encuentras o piensas en ella tu vida parece un poco menos difícil, un poco menos dura.
Una Obsesión es una Pasión que ha crecido tanto que ya no puedes vivir sin ella. Te llena el pecho y piensas en eso todos los días, todos los días... tu cerebro lo rumia como un perro con un hueso. Pareces disco rayado que vuelve una y otra vez a la misma línea. En los casos de algunas personas ésto llega a un extremo negativo que los hace sentirse incompletos si no están cerca de su obsesión. En mi caso, si bien tengo muchas obsesiones, generalmente son positivas, cosas a las que mi cerebro regresa a pensar cuando quiere sentirse bien. Aunque tienen la parte frustrante de que, en ocasiones, no me dejan concentrarme en otra cosas.
Y un trauma es una Obsesión o una Pasión que, por una razón u otra, no puede ser real. Hay dos clases de traumas. El primero (yo lo llamo Trauma-Jaula) es aquél de una obsesión o Pasión a la que fuiste imposibilitado de acceder por culpa de alguna influencia externa de la cual no tuviste la culpa. Generalemente éstos son traumas dolorosos y frustrantes. El segundo (a éste le digo Trauma-Ciego) es algo que simplemente es imposible si consideramos lo que sabemos del mundo, cosas que no pueden ser reales (Volar sin alas, conocer a alguien de nuestro mundo de fantasías personal, como un libro o una película) y en mi caso, suelen ser positivos, pues si bien son imposibles, los considero como parte de mí y como sueños hermosos, así que también les llamo sueños, pues en cierto sentido, eso son.
Ahora les mostraré algunas pasiones, obsesiones y traumas de mi cosecha.
Primero, daré una pequeña explicación de lo que es cada uno.
Una Pasión es una de las razones que mueve tu vida. Es algo que amas tanto que es parte de tí, de tu corazón. Te ayuda a crecer, a mejorar, a caminar cuando parece que nada en el mundo está avanzando en el sentido correcto... es un salvavidas, y cada que te encuentras o piensas en ella tu vida parece un poco menos difícil, un poco menos dura.
Una Obsesión es una Pasión que ha crecido tanto que ya no puedes vivir sin ella. Te llena el pecho y piensas en eso todos los días, todos los días... tu cerebro lo rumia como un perro con un hueso. Pareces disco rayado que vuelve una y otra vez a la misma línea. En los casos de algunas personas ésto llega a un extremo negativo que los hace sentirse incompletos si no están cerca de su obsesión. En mi caso, si bien tengo muchas obsesiones, generalmente son positivas, cosas a las que mi cerebro regresa a pensar cuando quiere sentirse bien. Aunque tienen la parte frustrante de que, en ocasiones, no me dejan concentrarme en otra cosas.
Y un trauma es una Obsesión o una Pasión que, por una razón u otra, no puede ser real. Hay dos clases de traumas. El primero (yo lo llamo Trauma-Jaula) es aquél de una obsesión o Pasión a la que fuiste imposibilitado de acceder por culpa de alguna influencia externa de la cual no tuviste la culpa. Generalemente éstos son traumas dolorosos y frustrantes. El segundo (a éste le digo Trauma-Ciego) es algo que simplemente es imposible si consideramos lo que sabemos del mundo, cosas que no pueden ser reales (Volar sin alas, conocer a alguien de nuestro mundo de fantasías personal, como un libro o una película) y en mi caso, suelen ser positivos, pues si bien son imposibles, los considero como parte de mí y como sueños hermosos, así que también les llamo sueños, pues en cierto sentido, eso son.
Ahora les mostraré algunas pasiones, obsesiones y traumas de mi cosecha.
Buenassssssss
Por fín, después de años usando Blogger para todo tipo de cosas menos para ésto, voy a crear un blog personal (aplausos, ovaciones). Jejeje.
¿Quién soy yo? Bueno, pues soy una persona bastante fuera del margen de lo normal. Usualmente no suelo encajar en los estereotipos y resulto una especie de "código indescifrable" para la mayor parte de la gente. Así que voy a usar éste blog para descifrarles ese código ;)
¿Porqué hasta ahora? Pues porque en general, suelo estar haciendo tantas cosas que no suelo tener tiempo para ésto. Hablar de mí, escribir un diario... varias veces lo he intentado, pero resulta demasiado quitatiempo para ssegui haciéndolo. ¿Porqué creo que ahora funcionará? Pues básicamente porque muchas personas e influencias a mi alrededor me está empujando a hacer ésto, razón por la que creo que lo haré con la suficiente frecuencia.
Un saludo. Ojalá y un alma se pase por aquí.
Anna.
¿Quién soy yo? Bueno, pues soy una persona bastante fuera del margen de lo normal. Usualmente no suelo encajar en los estereotipos y resulto una especie de "código indescifrable" para la mayor parte de la gente. Así que voy a usar éste blog para descifrarles ese código ;)
¿Porqué hasta ahora? Pues porque en general, suelo estar haciendo tantas cosas que no suelo tener tiempo para ésto. Hablar de mí, escribir un diario... varias veces lo he intentado, pero resulta demasiado quitatiempo para ssegui haciéndolo. ¿Porqué creo que ahora funcionará? Pues básicamente porque muchas personas e influencias a mi alrededor me está empujando a hacer ésto, razón por la que creo que lo haré con la suficiente frecuencia.
Un saludo. Ojalá y un alma se pase por aquí.
Anna.
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